<br/><br/>Burdeos: una ciudad y un puerto marcados por los intercambios.



Burdeos: una ciudad y un puerto marcados por los intercambios.

El puerto: desde ayer hasta hoy.

El Puerto y su historia

El puerto de Burdeos es un puerto de estuario muy antiguo, situado en un cruce de vías terrestres, fluviales y marítimas.
Desde el siglo III a.C, los bitúrigos viviscos, descendientes de los pueblos celtas instalados en el sur de Francia, quedan seducidos por su emplazamiento y se instalan aquí. Burdeos, centro activo de tráfico marítimo, ya es célebre por aquel entonces y su puerto, enclave del eje Mediterráneo – Atlántico,  es testigo del tránsito de metales, vinos, aceite, cuero y cerámica.

Los orígenes de la ciudad

Como consecuencia de las posteriores invasiones germánicas y normandas, la actividad del puerto se debilita considerablemente y persiste de manera muy limitada hasta el matrimonio de Leonor de Aquitania y Enrique Plantagenet en 1152. Como consecuencia, Aquitania queda unida a la Corona de Inglaterra. A partir de ese momento, Burdeos teje estrechas relaciones marítimas con las islas británicas y los países nórdicos: Burdeos exporta vinos e importa sábanas y trigo de Inglaterra.

Este periodo de prosperidad para Burdeos y su puerto llega a término a mediados del siglo XV, tras la reconquista francesa, que debilita al puerto y al comercio de vinos. Habrá que esperar hasta el siglo XV para un nuevo impulso con las acciones desarrolladas por la cámara de comercio de Guyena.

El verdadero desarrollo de la ciudad y su puerto llegará con el aumento de la flota mercantil y de los intercambios comerciales con las islas. El comercio colonial refuerza considerablemente el papel del puerto de Burdeos, que es el segundo de los principales puertos negreros, precedido tan solo por Nantes, con 419 expediciones de trata. Los armadores practican el comercio triangular o el comercio directo con las Antillas. Intercambian productos regionales (como el vino) a cambio de productos coloniales.

Burdeos suministra café, cacao, azúcar, algodón e índigo a gran parte de Europa y se convierte en el primer puerto de Francia y en el segundo puerto del mundo tras Londres.  Bajo el reinado de Luis XVI, se crean líneas marítimas regulares con Norteamérica, la isla Borbón y las Antillas. La actividad de Burdeos, que sigue beneficiándose del comercio de vinos, representa entonces un cuarto del comercio nacional.

Después de un periodo agitado en el que el puerto se repliega sobre sí mismo, la firma en 1860 de un tratado franco-inglés favorable al librecambismo, devuelve al puerto de Burdeos toda su vitalidad: las exportaciones de vino se cuadruplican, se crean nuevas líneas y aumenta la lista de productos importados y exportados. Las conquistas coloniales de la tercera república impulsan también la actividad del puerto.

Burdeos, núcleo de intercambios

En el siglo XX se inicia la modernización del equipamiento portuario con vistas a recibir nuevos buques: construcción de muelles verticales, acondicionamiento del canal e implantación de un antepuerto. Durante la primera guerra mundial, las terminales del puerto sirven de bases militares. Entre 1939 y 1945, el tráfico comercial disminuye en beneficio de las importaciones relacionadas con la industria de guerra. Alejándose cada vez más de su vocación comercial, Burdeos se convierte bajo la ocupación alemana en un puerto militar estratégico en el que el ejército alemán decide construir una base submarina (ubicada en el barrio Bassin à flots). Poco antes de la liberación, Henri Salmide,  joven soldado alemán encargado de ejecutar el plan de explosión de las infraestructuras del puerto, se niega a obedecer, con lo que así salva miles de vidas humanas y evita la destrucción de las instalaciones portuarias y los muelles de Burdeos. Ahora, la sede del Puerto Atlántico de Burdeos, inaugurada en febrero de 2012, lleva su nombre.

Finalizada la guerra, se pone en marcha la reconstrucción. Se abren nuevas terminales portuarias y otras se desarrollan a lo largo del estuario, desde la capital aquitana hasta la desembocadura. La competencia es cada vez más feroz, el puerto de Burdeos especializa sus instalaciones y abre en 1976 la terminal de contenedores de  Le Verdon.

En la actualidad, el puerto de Burdeos, que está dotado de 7 terminales especializadas (Le Verdon, Pauillac, Blaye, Ambès, Grattequina, Bassens y Burdeos), mantiene su presencia en el tráfico de diversos productos, como son los cereales, los oleaginosos, la madera, los fertilizantes, el papel, los productos petroleros refinados, los minerales y los contenedores. Trata de 8 a 9 millones de toneladas de mercancía por año, esto es, el equivalente a 400.000 camiones.